jueves, 10 de julio de 2014

Personajes principales del Personalismo


Emmanuel Mounier

     Considera a la persona como autónomo y subsistente pero sin dejar de lado que es esencialmente un ser social. Como su nombre lo dice, el centro de esta ideología es la persona, concebida como un ser unitario y absoluto que concentra su estructura en la vocación, encarnación y comunión; al mismo tiempo que afirma la dualidad de la persona (cuerpo y espíritu) considerando la espiritualidad como parte fundamental de su subsistencia e independencia.
Mounier consideraba que existen tres claves fundamentales como base del desarrollo del hombre y las denomino dimensiones de la persona. Estas denominaciones son la VOCACIÓN, ENCARNACIÓN y COMUNIÓN. Cada una de estas dimensiones de la persona considera la integralidad de la persona, su donación a otros y orientación a un fin para lograr un actuar coherente
La relación entre educación y el personalismo se basa en “Una pedagogía cuyo espíritu va orientado a cada una de las personas sobre las que incide, para que se realice como tal, es decir, que alcance el máximo de iniciativa, de responsabilidades y vida espiritual, es un compromiso responsable y libre con los hombres de la comunidad social en la que se desarrolla” (E. Faure)

Soren Kierkegaard


     En Copenhague, en 1844 el pensador cristiano Søren Kierkegaard escribe El concepto de la angustia, obra que subtitula como Una sencilla investigación psicológica girada entorno hacia el problema dogmático del pecado original. Kierkegaard pretendía moverse entre la Psicología y la Dogmática pero, a pesar de su definido propósito, incursionó – como no podía ser de otra manera –en el campo filosófico para brindarnos una valiosa versión sobre el ser humano. Ello era inevitable pues el supuesto del pecado es la libertad.
Para el pensador danés la libertad se aprehende en la angustia, a la que refiere como “el vértigo de la libertad”. Ella surge cuando al querer el espíritu poner la síntesis, la libertad fija la vista en el abismo de su propia posibilidad y echa mano a la finitud para sostenerse. Y, más adelante, al afirmar “que cuando más hondamente se angustia tanto más grande es el hombre” precisa que no hay que considerar a la angustia “en el sentido en que los hombres en general la toman, refiriendo la angustia a algo externo que se acerca desde fuera, sino en el sentido de que el hombre mismo produce angustia." HeideggerSartre y otros pensadores, casi un siglo después, retomarían en este punto la ruta desbrozada por Kierkegaard.


Jacques Maritain

     Maritain es considerado generalmente como uno de los representantes contemporáneos del tomismo y personalismo comunitario, pues fue el primero que desarrollo técnicamente algunos temas personalistas, además de inventar parte de la terminología e influir de este modo en Emmanuel Mounier, y éste es sin duda la fuente principal de su pensamiento; pero también debe decirse que el pensamiento filosófico de Maritain tiene una predominante vertiente antropológica que luego se proyecta a la ética y a la filosofía política. Por ello, si el tomismo es la fuente, no es el caudal: Maritain parte del tomismo pero avanza decididamente por sendas que Tomás de Aquino no recorrió, como las anteriormente señaladas.
El cultivo del hombre culmina en la dimensión religiosa, en la apertura a Dios, la radical indigencia originaria de la existencia humana sólo puede ser completada por Dios. Tal es el sentido su humanismo integral, título de uno de sus más difundidos libros y posiblemente el nombre más adecuado y más fiel para la filosofía de Maritain, que no es una teología particular, sino una antropología filosófica, pues "desde el punto de vista filosófico la noción principal sobre la que nos importa insistir aquí es la noción de persona. El hombre es una persona que se gobierna a sí misma por su inteligencia y su voluntad. El hombre no existe simplemente como ser físico. Posee en sí una existencia más rica y más noble, la sobre existencia espiritual propia del conocimiento y del amor".

Maurice Nedoncelle

     Nédoncelle ocupa un lugar aparte en el grupo de los personalistas. Profesa sinceramente el personalismo, en cuanto que declara que la persona es algo fundamental en la realidad o en las estructuras del mundo, y ha dedicado sus esfuerzos al análisis de la intimidad psíquica del ser personal y de las relaciones interpersonales. Pero ha negado la dimensión socio-política que Mounier y los suyos atribuyeron a la persona como principio de la revolución de las estructuras de la sociedad. En respuesta a algunas preguntas, declara ser “animal apolítico” que se ha mantenido siempre al margen de la política y de todo partido. En definitiva, la filosofía personalista no está enlazada esencialmente “con corolarios sociales y políticos”. Es por lo que Nédoncelle figura como teórico de esta corriente, y, siguiendo a Lacroix, se le designa como el “metafísico del personalismo”.
Nédoncelle no trata de explayar una metafísica de la persona en sentido estricto, pues su interés ha sido “el estudio fenomenológico y filosófico de la persona”, entendiendo esto último como reflexión filosófica en general, que a veces implica problemas metafísicos. El fondo metafísico que subyace a sus análisis es el de la filosofía cristiana, recibida en su formación filosófico-teológica del seminario. A estos supuestos de la filosofía se atiene, mas no los expone de manera explícita.


Gabriel Marcel

     Marcel es considerado como filósofo personalista, sobre todo por que insistió en la revaloración de la realidad personal de cada hombre. Por eso dedicado a estudiar de manera especial a la persona elaboró una serie de categorías que reflejan la espiritualidad y el mundo interior de los hombres, como la disponibilidad, la responsabilidad, el compromiso, la apertura, respuesta, llamada, encuentro… y afirma que estas realidades están impregnadas en la persona por la libertad, puesto que la persona se construye a si mis en el camino de la vida en la libertad. Y en una de las categorías que dicho filósofo se centro fue en la capacidad de recogimiento que hay en la persona, la capacidad que la persona tiene de penetrar en su interior y así poder trascender. Por último podemos decir que Marcel hace la diferencia que existe entre el ser y tener, por eso criticaba al hombre contemporáneo por preocuparse, sobre todo, por tener más, en vez de esforzarse por ser más. Ya que esto lo único que hacia era agrandar su crisis de sentido, puesto que en las cosas nunca se puede encontrar la plenitud existencial.